Limpiadores para piel sensible
Para una piel sensible, el limpiador es el producto que más daño puede hacer o más alivio dar. Un gel que haga mucha espuma arrastra los lípidos que la piel necesita y deja esa tirantez que acaba en rojeces. Un limpiador para piel sensible retira maquillaje, protector solar y suciedad con tensioactivos suaves, sin perfume o con muy poco, y deja la piel cómoda sin necesidad de correr a por la crema.
Hay varios formatos y la elección depende de tu piel y tu rutina. Las leches y los bálsamos van bien para piel seca y sensible y retiran el maquillaje sin frotar. Los geles sin jabón y las aguas micelares de Avène, La Roche-Posay o Vichy son cómodos para piel normal o mixta sensible. Las cremas limpiadoras de Cetaphil y CeraVe sirven para casi cualquier perfil y no requieren un tónico después.
Lava con agua tibia, nunca caliente, y seca con una toalla limpia a toquecitos. Si usas agua micelar, aclara con agua después para no dejar residuo. Un solo limpiador suele bastar; la doble limpieza solo tiene sentido si llevas maquillaje o protector solar resistente al agua. Lo tienes en casa en 24-72 horas laborables.
¿Puedo lavarme la cara solo con agua?
Por la mañana, si no has usado nada por la noche, puede bastar. Pero por la noche, con protector solar, contaminación y maquillaje, el agua no limpia. Un limpiador suave es más seguro que dejar residuos sobre una piel reactiva.
¿Gel, leche o agua micelar?
Si tu piel tira tras limpiarse, pásate a leche o bálsamo. Si prefieres sensación de frescor y tu piel no es seca, un gel sin jabón. El agua micelar es práctica para retirar maquillaje ligero, pero conviene aclararla después.
¿Es necesario usar tónico después?
No, con la mayoría de los limpiadores suaves actuales no hace falta. Si te gusta el gesto, elige un agua termal o un tónico sin alcohol. Evita los tónicos astringentes: en piel sensible solo añaden irritación.