Mascarilla para cabello dañado

Cuando el cabello se rompe al cepillar, se enreda al mínimo roce y las puntas parecen paja, el acondicionador ya no llega. La mascarilla para cabello dañado es un tratamiento concentrado que se deja actuar varios minutos para que los activos acondicionadores penetren más y la fibra recupere flexibilidad y brillo. Es el paso que más se nota en una melena castigada por tintes, decoloración o plancha.

Elige según el tipo de daño. Para cabello con procesos químicos, busca gamas de reparación o reconstrucción, como las de Kérastase, Redken o Wella Professionals. Si el daño es por calor o fricción, una mascarilla nutritiva de Garnier o Pantene suele ser suficiente. En cabello fino, aplica poca cantidad y solo de medios a puntas; en cabello grueso puedes ser más generosa y dejarla más tiempo.

Lo importante es la constancia, no la cantidad. Una o dos veces por semana, sobre cabello limpio y escurrido, con el tiempo de pose que marque el envase. Si tienes un gorro térmico o una toalla caliente, el calor ayuda a que el producto actúe mejor. Luego aclara a conciencia. Pídela hoy y la tienes en 24-72 horas laborables.

¿Cuántas veces a la semana aplico la mascarilla?

En cabello muy dañado, dos veces por semana durante el primer mes y luego una vez a la semana como mantenimiento. Más no es mejor: el exceso de producto apelmaza y puede hacer que el cabello se vea sin vida.

¿Se usa antes o después del acondicionador?

La mascarilla sustituye al acondicionador ese día. Aplícala tras el champú, sobre el cabello escurrido, deja actuar y aclara. Si quieres un extra de suavidad, puedes terminar con una pequeña cantidad de acondicionador para sellar las puntas.

¿Hay mascarillas que no sirven para mi cabello?

Las fórmulas muy ricas en cabello fino o graso pueden dejarlo pesado. En ese caso, busca mascarillas ligeras o aplícalas solo en las puntas. Y si tienes el cuero cabelludo sensible, evita que el producto toque la raíz.

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